Intentando restaurar la visión perdida: Inyección de mitocondrias del propio paciente en los ojos. 

Una mujer que había perdido la vista se sometió a un experimento nuevo para tratar de recuperar la visión, para ello los científicos extrajeron mitocondrias de los músculos de la pierna de esa mujer y las inyectaron en el humor vítreo de sus ojos tratando de corregir una severa ceguera. El procedimiento no causó inflamación ni efectos secundarios, pero tuvo un efecto limitado en la recuperación de la respuesta a la luz en los ojos y no restauró la visión de la mujer.

El trasplante de mitocondrias sanas —orgánulos que producen energía en las células— se está investigando como una forma de tratar enfermedades que dañan estos orgánulos en los tejidos. Las células dañadas pueden absorber las mitocondrias sanas y, en algunos casos, aumentar la supervivencia celular y restaurar parcialmente las funciones tisulares. En ensayos previos en humanos se han trasplantado mitocondrias al corazón y al cerebro. Ahora, se informa del primer trasplante de este tipo en los ojos.

¿Por qué había perdido la visión? una hemorragia cerebral en febrero dañó el nervio óptico y la retina de la mujer, causándole una ceguera casi total, sin respuesta pupilar a la luz. Tras las inyecciones mitocondriales, sus pupilas mostraron respuesta a la luz, pero el efecto fue temporal y desapareció al cabo de unas cuatro semanas. Los hallazgos se publicaron el 10 de agosto.

El estudio demuestra que inyectar las propias mitocondrias de la persona en los ojos fue «relativamente seguro”, sin embargo, no confirma el efecto terapéutico de un trasplante mitocondrial.

El objetivo era establecer la seguridad del método, pero “se observó un efecto significativo en los cambios fisiológicos del ojo”.

Éxito mixto

Los investigadores, suizos, querían explorar si la inyección de mitocondrias directamente en el ojo podría ayudar a restaurar la función de las células ganglionares de la retina, neuronas en la superficie interna de la retina que envían señales visuales al cerebro.

¿Por qué? pues porque estudios en ratones han demostrado que la administración de mitocondrias en el humor vítreo aumentaba la supervivencia de las neuronas que habían permanecido viables tras una lesión del nervio óptico.

Las células intercambian sus mitocondrias. ¿Qué significa esto para nuestra salud?

“Lo que más preocupaba era desencadenar una reacción inmunitaria en la que el sistema inmunitario comenzara a atacar estas sustancias extrañas que se inyectan en el cuerpo”. Pero las pruebas posteriores a los procedimientos no encontraron signos de inflamación ni daño en ninguno de los ojos. Aunque la respuesta pupilar a la luz fue transitoria, se mantuvo en niveles superiores a los previos al trasplante. «Durante la evaluación de baja visión posterior al trasplante, se observó que percibía formas y sombras en su ojo izquierdo».

Evidentemente este estudio abre un nuevo camino en el que habrá que profundizar más para tratar de corregir determinados o muchos tipos de ceguera, aunque seguro que no a las que llevan tiempo de evolución. Ojalá así sea.

Jesús Devesa


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