¿Qué es MASH? Así se define a la Esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, muy relacionada con: Diabetes tipo 2, Obesidad y Síndrome metabolico, una triada que en los tres últimos años veo con cada vez mayor frecuencia en la consulta.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) se diagnostica cuando se identifica esteatosis hepática, generalmente mediante pruebas de imagen o biopsia, en presencia de al menos un factor de riesgo cardiometabólico, como obesidad, glucemia elevada, hipertensión, triglicéridos elevados o colesterol HDL bajo.
El consumo de alcohol sigue siendo un factor importante en la evaluación: la MASLD se define cuando el consumo es inferior a 20 g/día en mujeres y 30 g/día en hombres, mientras que un consumo mayor, pero aún moderado, se clasifica como MASLD con consumo moderado de alcohol (MetALD). MASH se refiere al subgrupo de pacientes con inflamación y degeneración balonizante en la histología, que puede presentarse junto con fibrosis. La fibrosis avanzada se define como F3 o F4, siendo F4 indicativa de cirrosis.
MASH, síndrome metabólico y diabetes tipo 2
Existe una estrecha relación mecanicista entre MASH, síndrome metabólico y diabetes tipo 2. La sobrealimentación y el sedentarismo provocan un exceso de sustratos, como glucosa, lípidos y aminoácidos. Paralelamente, el tejido adiposo disfuncional e inflamado libera un aumento de ácidos grasos libres, que se incorporan a los triglicéridos en el hígado. Esto contribuye a la esteatosis hepática y la resistencia a la insulina. Un hígado graso y resistente a la insulina produce un exceso de triglicéridos y glucosa, lo que ayuda a explicar el cuadro clínico de hipertrigliceridemia, colesterol HDL bajo, hiperglucemia y mayor riesgo cardiometabólico observado en estos pacientes.
Los pacientes con MASLD tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (DM2), enfermedad cardiovascular y, en aquellos con fibrosis avanzada, carcinoma hepatocelular (CHC). En pacientes con DM2, un mayor número de componentes del síndrome metabólico se asocia con un mayor riesgo de complicaciones hepáticas graves.
¿Por qué es importante la fibrosis hepática?
La fibrosis es el principal factor determinante del pronóstico en la enfermedad hepática. El riesgo de mortalidad aumenta notablemente a medida que progresa la fibrosis, por lo que su evaluación es fundamental para identificar a los pacientes en riesgo. Sin embargo, las herramientas no invasivas, como la elastografía, permiten evaluar la fibrosis con bastante precisión. Esto es especialmente importante en la DM2, donde la fibrosis hepática no es infrecuente: en un estudio prospectivo de 501 pacientes evaluados mediante elastografía por resonancia magnética (ERM), alrededor del 14 % presentaba fibrosis avanzada y aproximadamente 1 de cada 5 tenía fibrosis clínicamente significativa.
MASH en la consulta de endocrinología
Para los endocrinólogos, la implicación práctica es clara: la salud hepática debe formar parte de la evaluación rutinaria de pacientes con diabetes tipo 2 y múltiples comorbilidades metabólicas. El reconocimiento de la fibrosis avanzada facilita una vigilancia oportuna, incluso para el carcinoma hepatocelular, y contribuye a garantizar la derivación adecuada a hepatología cuando sea necesario, especialmente ahora que se han aprobado en Europa los primeros medicamentos para la MASH.
¿Por qué hablo ahora de todo esto y por qué tengo tantas consultas por obesidad y síndrome metabólico que al analizar al paciente se descubren muchas de las cosas que he comentado? Pues la explicación es muy sencilla, aparte de ser Especialista en Endocrinología y Nutrición he sido Catedrático de Fisiología y durante muchos años también Profesor Adjunto de Bioquímica. La Fisiología es la clave de la Medicina y la Bioquímica es clave, cada vez más, para entender y conocer la Fisiología. Si algún futuro médico lee esto que tenga estos conceptos en consideración, solo así llegará a ser un médico de verdad.
Jesús Devesa
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