Hay plantas carnívoras, pero cómo actúan así se desconocía, hasta que ahora se ha revelado: cómo la Venus atrapamoscas se cierra con asombrosa velocidad para atrapar a su presa.
El ablandamiento de las células en la superficie más externa de la trampa permite que la planta se mueva a una velocidad vertiginosa.
Desde que el famoso biólogo Charles Darwin proclamara en 1875 que la Venus atrapamoscas carnívora era una de las plantas «más maravillosas» del mundo, los científicos han intentado descifrar cómo se cierra tan rápidamente sobre su presa. Las plantas no se caracterizan por su velocidad, pero la Venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) se cierra en menos de un segundo.
Un equipo de investigación ha encontrado una pieza clave del rompecabezas. Los experimentos demostraron que, después de que un insecto se introduce en la boca de la planta, las células en la superficie externa de la hoja articulada que forma la «boca» de la planta se ablandan. Esto permite que la hoja cambie de forma y se cierre, según informan los investigadores en un trabajo publicado el 11 de junio en Science.
Un pequeño laboratorio de horrores
«Este es un artículo impresionante y muy elegante». Las plantas pueden relajar las rígidas paredes externas de sus células para permitir el crecimiento, pero este proceso ocurre en una escala de tiempo mucho más lenta que la de la Venus atrapamoscas. El ablandamiento celular a la velocidad observada en la Venus atrapamoscas es un fenómeno que los científicos no habían visto antes.
Este descubrimiento podría ayudar a los científicos a comprender mejor los procesos básicos de las plantas y podría inspirarlos a diseñar sofisticados robots blandos que se activen cuando uno de sus materiales cambie su rigidez.
Desde que Darwin admirara la «rapidez» de la Venus atrapamoscas, los investigadores han ido resolviendo sus misterios uno a uno. Algunos estudios han demostrado que cuando los insectos estimulan los «pelos» en la boca de la planta, un impulso eléctrico recorre la hoja, provocando que atrape y digiera a su presa. En 2005, el físico Yoël Forterre, de la Universidad de Aix-Marsella en Francia, y sus colegas informaron que, cuando la hoja articulada que forma la boca de la planta está en posición «abierta», sus dos lóbulos se curvan hacia afuera en una configuración de tensión. El equipo descubrió que, cuando llega un insecto, la tensión se libera repentinamente, haciendo que los lóbulos se curven hacia adentro y cerrando la trampa en apenas una décima de segundo.

Los lóbulos que forman la boca de la Venus atrapamoscas se curvan hacia adentro para atrapar a la presa.
¿Cómo evolucionaron las plantas hasta convertirse en carnívoras?
Veintiún años después, Forterre ha resuelto otro misterio. Los investigadores han debatido durante mucho tiempo cómo se libera la tensión en las hojas de la planta carnívora. Una teoría sugiere que el agua se mueve rápidamente desde la superficie interna de la trampa hacia las células epidérmicas de su superficie externa, lo que provoca una hinchazón que impulsa la transición. Otra teoría sostiene que las paredes rígidas de las células epidérmicas externas se ablandan repentinamente, liberando la tensión. En cualquier caso de todo ello surge un concepto claro cual es el poder afirmar, sin duda, que las plantas sienten y responden a esos sentimientos. Tengámoslo en cuenta a la hora de cuidar la naturaleza, los vegetales son también seres vivos aunque con caracteristicas especiales. Cada día, cuando se investiga, surgen nuevos conceptos y conocimientos acerca de lo maravillosa que es la Naturaleza, animal y vegetal.
Jesús Devesa
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