En Ciencia, cada vez sabemos más, lo que es bueno, o ¿sabemos menos? lo que también es bueno porque ello nos permitirá aprender. Analicemos la última gran sorpresa:

Desde que salieron al mercado los primeros fármacos para combatir la obesidad hemos ido de sorpresa en sorpresa. En primer lugar se vio que eran particularmente eficaces, no solo en reducir el peso corporal sino también, más importante aún, en reducir la peligrosa grasa abdominal causa, como ya hemos comentado, de inducir un síndrome metabólico, diabetes tipo 2, hipertensión, arterioesclerosis, infartos e ictus. Se descubrió también que estos fármacos, agonistas del receptor del péptido tipo glucagon 1 (GLP-1), actuaban a nivel cerebral inhibiendo a las “neuronas del hambre”. Posteriormente se observó que podían producir efectos secundarios, como la sarcopenia (pérdida de masa muscular) e incluso efectos secundarios adversos, afortunadamente raros, como ceguera por isquemia del nervio óptico o pancreatitis. 

Pero ahora se acaba de revelar algo que resulta sorprendente y es que estos fármacos antiobesidad producen un aumento de testosterona y mejoran la calidad del esperma. 

Un estudio preliminar revela que los niveles de testosterona aumentan o se estabilizan en personas que toman medicamentos GLP-1.

La última generación de fármacos antiobesidad podría tener otro beneficio potencial: mejorar la fertilidad masculina. Una revisión sistemática presentada en la reunión anual de la Sociedad Endocrina en Chicago, sugiere que los medicamentos GLP-1 podrían aumentar los niveles de testosterona y ayudar a mejorar la calidad del esperma en hombres con obesidad.

La evidencia aún es preliminar y se necesitan ensayos más rigurosos para confirmar la asociación. Sin embargo, la evidencia emergente de otras fuentes apunta en la misma dirección.

Esperma perfecto

La mayoría de los fármacos antiobesidad de nueva generación que han salido al mercado en los últimos cinco años actúan uniéndose al mismo receptor que una hormona natural como es el GLP-1, creando una sensación de saciedad. Para comprender cómo afectan estos fármacos a la fertilidad masculina, se buscó en la literatura ensayos controlados aleatorizados de fármacos GLP-1 que incluyeran mediciones de los niveles de testosterona en hombres. Solo se encontraron cinco estudios; lógico, ya que a priori no tendría sentido el que la testosterona se modificase.

En un estudio, por ejemplo, 30 hombres con niveles bajos de testosterona (hipogonadismo) y obesidad fueron asignados aleatoriamente a recibir un fármaco GLP-1 o terapia de reemplazo de testosterona (TRT). Al cabo de 16 semanas, los niveles de testosterona de ambos grupos habían aumentado.

Otro estudio asignó aleatoriamente a 25 hombres con diabetes tipo 2 e hipogonadismo para recibir un fármaco GLP-1 o TRT. Tras 24 semanas, los niveles de testosterona aumentaron en ambos grupos, aunque el aumento fue mayor en el grupo que recibió TRT. Sin embargo, en el grupo de GLP-1, la calidad del esperma mejoró. El porcentaje de espermatozoides morfológicamente típicos —aquellos con forma y tamaño perfectos— pasó del 2 % al inicio del estudio al 4 % al finalizarlo. En el grupo de terapia de reemplazo de testosterona (TRT), el recuento y la calidad de los espermatozoides disminuyeron, lo cual es esperable durante este tipo de terapia. 

Los otros tres estudios incluidos en la revisión involucraron a hombres sanos que recibieron medicamentos GLP-1 durante períodos cortos y demostraron que estos fármacos no tuvieron efecto sobre los niveles de testosterona.

Aumento de testosterona

Los hallazgos de la revisión sistemática están respaldados por otros estudios, incluyendo una investigación presentada el mes pasado en la reunión anual de la Asociación Americana de Urología en Washington por médicos de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Estos investigadores analizaron los registros médicos electrónicos de más de 1600 hombres a quienes se les habían recetado medicamentos para la obesidad y encontraron que los niveles de testosterona de los participantes aumentaron alrededor del 30 % después del tratamiento con un fármaco GLP-1 o un fármaco que imita tanto al GLP-1 como a una hormona independiente llamada polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa.

Los resultados parecen claros, el porqué de éstos no se conoce todavía. Lo lógico sería pensar que el tratamiento con GLP-1 habría inducido un aumento de la secreción hipofisaria de LH, que justificaría el aumento de testosterona pues es la hormona responsable de su producción testicular, pero también de FSH quien sería la responsable del aumento y mejora en la calidad de los espermatozoides; pero desconozco si esos valores se han evaluado. Otra posibilidad es que el GLP-1 actuase directamente a nivel testicular, algo que parece improbable, pero no descartable. 

En los últimos años he tratado a muchos pacientes con obesidades extremas, y resultados óptimos, salvo un caso (al final confesó que se saltaba el tratamiento), pero la gran mayoría eran mujeres por lo que en las analíticas de control no se me ocurrió valorar el estado gonadotrópico, aunque tampoco lo hice en los  hombres tratados. Ahora se qué buscar, aparte de neutralizar la obesidad. 

Jesús Devesa


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *