Uno de los factores implicados en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer es la disregulación metabólica, es decir la alteración del normal metabolismo de los principios inmediatos (hidratos de carbono y grasas sobre todo), pero aún no se conocen con exactitud los procesos específicos que se ven alterados. Para comprender mejor este fenómeno, en un trabajo publicado ayer en Nature Neuroscience, se utilizó un protocolo optimizado para realizar análisis de metabolómica espacial, lipidómica (metabolismo de lípidos) y glicómica (metabolismo de hidratos de carbono) en muestras de la corteza frontal de individuos con Alzheimer y sujetos control. El análisis glicómico (metabolismo de los hidratos de carbono) reveló una mayor abundancia de glicanos tanto en la sustancia gris como en la sustancia blanca de los cerebros con Alzheimer. Hagamos aquí un inciso, ¿qué son los glicanos?: son cadenas de azúcares (polisacáridos) que se encuentran de forma natural en las células donde ayudan a organizar la estructura de celular y contribuyen a la formación de tejidos, regeneración cutánea y producción de colágeno, pero también regulan la fisiología de los linfocitos y actúan como mediadores para las defensas del organismo. No confundirlos con los glucanos (polisacáridos de reserva energética como el almidón o glucógeno).
Volviendo al trabajo publicado, los autores reprodujeron el hallazgo observado en otro grupo de pacientes y también observaron que los glicanos se acumulan en la sustancia gris a medida que progresa la enfermedad. Al realizar los mismos análisis multiómicos espaciales en cerebros de ratones genéticamente modificados para ser modelos de Alzheimer, se observó un aumento similar en la glicosilación, y el marcaje con isótopos estables indicó que esto se debía a un aumento en la biosíntesis de glicanos, en lugar de una disminución en su degradación. La reducción genética o farmacológica de la glicosilación en ratones modelo de la enfermedad de Alzheimer mejoró el rendimiento de la memoria social, mientras que el aumento de la glicosilación mediante la suplementación con glucosamina lo empeoró. Esto es preocupante, pues la glucosamina es un suplemento nutricional ampliamente utilizado para promover la salud articular, pero el trabajo citado demostró que su uso aceleraba la progresión del deterioro cognitivo leve a la enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas.
¿Qué hacer entonces? De momento no hay una respuesta clara, al menos hasta que no se conozcan los mecanismos responsables de ese incremento de la glicosilación en el Alzheimer y demencias relacionadas, pero una cosa parece clara: disminuir o eliminar el consumo de glucosamina en pacientes con esta patología o predisposición genética para padecerla.
Jesús Devesa
Deja una respuesta