El mundo de las Células Madre, para bien y para mal. 

Desde hace años se conoce ya el importante papel que las células madre pueden jugar en la remisión o curación de una serie de patologías, pero también sabemos, y hablo por experiencia propia en pacientes de nuestro Centro, que una inadecuada vía de administración puede resultar absolutamente ineficaz. ¿A qué me refiero? Pues a que durante años hemos visto pacientes, niños, sobre todo, con parálisis cerebral infantil que habían sido tratados en China o Tailandia con células madre inyectadas por vía intravenosa en el brazo, sin decirles a la familia de los pacientes que, como es lógico, el 80% de esas células madre administradas se quedan en el pulmón y no sirven para nada a efectos neurológicos. Lo que nosotros hacíamos, en colaboración con un ex alumno que trabajaba en un Centro en Madrid, era inyectarlas vía cateterismo femoral hasta soltarlas en el líquido céfalo-raquídeo, pero los resultados eran pobres en general, probablemente por la disolución de las células madre en el líquido céfalo-raquídeo,  e inferiores a los que se obtienen con el tratamiento con GH, hormona que induce la proliferación de células madre cerebrales, su diferenciación a neuronas y el transporte de éstas a las zonas dañadas para repararlas. ¿Significa esto que las células madre no sirven como terapia? En absoluto, lo que hay que saber es qué tipo de células madre administrar, a quién y cómo hacerlo. Y si las condiciones son idóneas su efectividad está más que demostrada. 

Veamos, por ejemplo, lo que se acaba de publicar:  

Las células madre eliminan una enfermedad autoinmune grave.

Un hombre y una mujer con una enfermedad autoinmune rara y devastadora han estado en remisión durante más de 15 años tras recibir un trasplante de células madre. Los resultados positivos, recién publicados, sugieren que el tratamiento experimental justifica un ensayo clínico más amplio, según los científicos.

Ambos pacientes padecían una enfermedad grave y potencialmente mortal en la que las células inmunitarias producen anticuerpos que atacan la médula espinal y el nervio que conecta el ojo con el cerebro, lo que da lugar a una afección denominada trastorno del espectro de la neuromielitis óptica (NMOSD). Los síntomas suelen aparecer en episodios que duran días o meses e incluyen dolor ocular, pérdida de visión, vómitos y debilidad o parálisis en brazos y piernas. Los tratamientos actuales pueden prevenir estos episodios con medicación continua, pero no fueron efectivos en estos dos pacientes.

Tras el trasplante de células madre, la función neurológica del hombre mejoró, retomó una vida normal y tuvo dos hijos. La mujer pudo usar sus brazos con mayor eficacia que antes del tratamiento y ya no necesitó medicación para aliviar los síntomas.

Como parte del tratamiento, denominado trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas, se extraen células madre de la sangre de otra persona. Este procedimiento se ha utilizado para tratar algunos tipos de cáncer, la anemia falciforme y otras afecciones sanguíneas.

El hombre fue el primero en someterse al trasplante alogénico, recibiendo células madre de su hermana en 2009. Al año siguiente, la mujer recibió células de un donante no emparentado. Ambos participantes recibieron una única infusión de las células madre de sus respectivos donantes.

Reinicio del sistema inmunitario

Antes del trasplante, los participantes recibieron quimioterapia con fludarabina y treosulfán, además de un anticuerpo monoclonal para eliminar las células B del sistema inmunitario que producen los anticuerpos que atacan la médula espinal y el nervio óptico.

Antes de recibir sus trasplantes de células madre, ambos pacientes también recibieron un tratamiento breve con anticuerpos e inmunosupresores para evitar que las células del donante atacaran las células sanas del receptor, lo que se conoce como enfermedad de injerto contra huésped, una complicación común tras los trasplantes de células madre. Esta complicación puede ser mortal. Ninguno de los dos desarrolló anticuerpos asociados con la NMOSD y desarrollaron sistemas inmunitarios sanos.

El procedimiento reemplaza por completo el sistema inmunitario del paciente. En cambio, si se utilizan las propias células madre del paciente, se reinicia el sistema inmunitario. Sin embargo, estas versiones podrían no ser tan efectivas para personas con enfermedades autoinmunes si las células B que producen los anticuerpos no se erradican por completo.

O sea, estamos ante algo clave que puede revolucionar por completo el amplísimo espectro de enfermedades autoinmunes, por lo general devastadoras. Eliminación de los linfocitos B, responsables del ataque inmunitario, y transplante alogénico de células madre. ¿No vale la pena el probar?

Jesús Devesa 


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