Ya hemos comentado aquí, y en varias ocasiones, los riesgos que comporta el exceso de grasa abdominal, así como los intentos para combatirla, pero ahora ha visto la luz un estudio muy interesante que puede ayudar a combatir eficazmente este problema.
El análisis de un millón de genomas diversos revela mutaciones asociadas a un menor riesgo de diabetes, cardiopatías y otras afecciones cardiometabólicas.
La proporción de tejido graso con respecto a la masa muscular se reduce en personas con variantes recientemente identificadas de un gen que afecta al metabolismo celular.
Un extenso estudio genómico ha vinculado mutaciones en un gen específico con una mayor proporción de músculo, menores niveles de grasa abdominal y glucosa en sangre, y un menor riesgo de padecer afecciones como la diabetes tipo 2 y las cardiopatías.
El gen, denominado FNIP1, interviene en el metabolismo celular y en la forma en que las células detectan y responden a ciertos nutrientes. Solo alrededor de una de cada 7000 personas cuyos genomas fueron secuenciados en el estudio portaba una de las variantes de FNIP1 recientemente identificadas y asociadas a beneficios para la salud, según informan los investigadores del trabajo publicado hace dos días en Nature.
Pero para la gran mayoría de las personas que carecen de estas variantes genéticas, los hallazgos ofrecen algo más que un motivo de envidia: revelan una posible diana para fármacos que algún día podrían reproducir la aparente protección que brindan algunas de estas variantes contra las enfermedades cardiometabólicas, un conjunto de afecciones interconectadas que incluye accidentes cerebrovasculares, diabetes, infartos y algunas formas de enfermedad hepática.
Estas enfermedades “son la principal causa de muerte en el mundo y tienen una sólida base genética”.
Un millón de genomas
Para comprender los mecanismos que subyacen a estas enfermedades, los investigadores utilizaron secuenciación avanzada de ADN para analizar los genomas de más de un millón de personas de diversos orígenes en tres continentes. Los investigadores buscaron variantes genéticas vinculadas a cambios en un biomarcador sanguíneo llamado índice TG/HDL: la relación entre los niveles de grasas (triglicérido) y los niveles de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL), el llamado colesterol «bueno». «Cuanto mayor sea este índice, mayor será el riesgo de enfermedad metabólica”.
Se identificaron variantes en un gen: FNIP1. Las personas portadoras de ciertas mutaciones que inactivan una de las dos copias de este gen en el organismo presentaban un metabolismo notablemente más saludable que la población general, incluyendo, en promedio, un riesgo un 60 % menor de enfermedad cardiometabólica.
Los investigadores profundizaron en estas pistas genéticas silenciando el gen FNIP1 y genes relacionados en células hepáticas humanas, lo que provocó una mayor expresión de genes implicados en la degradación de lípidos. Posteriormente, realizaron el mismo procedimiento en ratones para comprobar si esto podía prevenir la enfermedad, y así fue.
Estamos, por tanto, ante un hallazgo realmente importante que no solo ayuda a comprender el porqué del exceso de grasa peligrosa, sino que abre una nueva vía para combatirla y aumentar la masa muscular, aunque aún harán falta ensayos clínicos y comprobación de la inocuidad de los fármacos que puedan actuar silenciando a ese gen; pero se logrará.
Jesús Devesa
Deja una respuesta