Ayer, creo, fue el día mundial del orgullo LGTBI, o algo así. Nada que objetar y mucho que entender, veamos por qué.
Sospechado hace años, pero comprobado ahora, se va conociendo la verdad.
Recuerdo que cuando en clase en Fisiología explicaba la regulación del cerebro para que en función del sexo se comportase como masculino o femenino, o incluso intermedio, tras la pubertad, siempre decía que al margen del tipo de cromosomas sexuales (XX = hembra; XY = macho), había una etapa clave en la gestación que era cuando las gónadas comenzaban a liberar hormonas sexuales e impregnar el cerebro. Decía también que, curiosamente, la testosterona fabricada por el testículo del feto varón, o macho, a nivel cerebral era aromatizada en prácticamente todo el cerebro a estradiol, la hormona femenina, mientras que en los fetos hembra el estradiol que empiezan a producir difícilmente pasa la barrera hemato-encefálica, con lo que paradójicamente si esto era así cuanta más testosterona produjeses más estradiol tendrías a nivel cerebral. O sea, justo la inversa de lo que parecería lógico: cuanto más macho o varón más hembra y viceversa, a nivel cerebral; al menos en términos de hormonas sexuales. Había después otras dos etapas importantes para la diferenciación sexual, los dos primeros años de vida y la pubertad. En ésta, la gran liberación de esteroides sexuales actuaría ya sobre las estructuras cerebrales previamente impregnadas y diferenciadas durante la gestación, para configurar ya el comportamiento sexual definitivo.
Con ello se explicaba el que un individuo XY actuase como una hembra tras la pubertad o incluso antes, y a la inversa. O sea que no es, como se dice una decisión personal sino algo que viene ya condicionado desde la gestación.
Pero ahora hay más conflictos, y más conocimiento, a partir del estudio publicado en Nature Communications. Veamos:
Las ratonas desarrollan testículos tras una sencilla modificación del ADN.
Pequeños cambios en el genoma no codificante pueden alterar el desarrollo de órganos sexuales masculinos o femeninos en un embrión de ratón (como el que se muestra aquí a los 9,5 días de edad).
En el estudio publicado en esa prestigiosa revista se revela que los embriones de ratón hembra con un solo cambio de una letra en una región específica de su ADN desarrollan órganos reproductores masculinos. ¿No es sorprendente?
Normalmente, los embriones de ratón hembra con dos cromosomas X desarrollan ovarios debido a la supresión de un gen llamado Sox9. En los embriones de ratón macho con cromosomas XY, la expresión de Sox9 desencadena el desarrollo testicular.
En los ratones macho, Sox9 está controlado por un segmento de ADN no codificante —la parte del genoma que no codifica proteínas— llamado potenciador 13 (Enh13). Estudios previos han demostrado que la eliminación de Enh13 provoca el desarrollo de órganos femeninos en ratones con cromosomas XY, pero hasta ahora se desconocía si la modificación de Enh13 tenía algún efecto en ratones hembra (XX).
Investigadores de la determinación del sexo de la Universidad Bar-Ilan de Ramat Gan, Israel, acaban de demostrar que la modificación de ambas copias del gen Enh13 en ratones hembra provoca el desarrollo de genitales masculinos y testículos pequeños. Sin embargo, las ratonas que portaban solo una copia modificada de Enh13 desarrollaron órganos femeninos. El equipo sugiere que Enh13 actúa como potenciador y represor de Sox9, y que es un punto clave en la interacción entre sexos.
Este estudio es el primero en desentrañar el mecanismo que determina si un embrión desarrolla ovarios o testículos.
La región del ADN que el equipo modificó también es importante para la determinación del sexo en humanos. Alrededor del 50 % de las personas con trastornos que afectan su desarrollo sexual no tienen un diagnóstico genético. Esto se debe, en parte, a que la secuenciación para identificar mutaciones causantes de enfermedades solo analiza las partes del genoma que codifican proteínas. Pero lo que ocurre es que los investigadores estudian cada vez más las regiones no codificantes del genoma, y que la búsqueda de pequeños cambios en la región Enh13 podría identificar otras alteraciones genéticas responsables de trastornos del desarrollo sexual.
La reversión sexual se produce en ambos sentidos.
En 2018, los investigadores demostraron que la eliminación de este potenciador provocaba que los ratones macho con cromosomas XY desarrollaran órganos femeninos. Posteriormente, en 2024, el equipo realizó una modificación menor —eliminando partes de Enh13 que se unen a factores de transcripción (proteínas que regulan la actividad genética)— y descubrió que desencadenaba la misma reversión sexual en ratones XY.
Está claro que es un estudio sumamente importante para clarificar de una vez el porqué de un determinado comportamiento sexual no acorde con lo que diría el sexo genético. Por ello y a la espera de nuevos datos en este campo todos debiéramos concienciarnos acerca del porqué de un comportamiento sexual en teoría ilógico y no solo eso sino actuar de forma temprana para evitar el sufrimiento de tantos miles o millones de personas que ya desde muy pronto debieran poder acceder a su sexo real, al margen de lo que digan sus cromosomas sexuales. Es algo que ocurre desde tiempos ancestrales y no una moda como en muchas ocasiones se quiere hacer ver.
El tiempo lo dirá, como siempre.
Jesús Devesa
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